Sueños Guajiros


zombie-t-shirtsHace unos años tuve uno de los sueños más extraños de toda mi vida, de pronto despertaba en un mundo post apocalíptico arrasado por zombies, hasta éste punto no hay nada raro, no es la primera vez que sueño con zombies. Despertaba en una casa que no conozco en medio del bosque y rodeada de nieve. Por los ventanales que estaban situados un poco por encima de la planta baja se podían ver eventualmente los movimientos de los no muertos que llegaban a pasar por fuera. Recuerdo que había una barra de hierro cerrando la puerta principal y prácticamente nunca salíamos, había una despensa llena como para alimentarnos un mes por lo menos.

Ahora si viene algo raro, la compañía que tenía en aquella casa. Sobrevivíamos 5 personas, la única que conocía era la tía de un amigo y no tengo idea de qué hacía en esa casa, había otra chava a la que llamaremos Gabriela para efectos prácticos, un tipo de unos 30 años al que llamaremos Pablo y un señor de unos 50 años al que llamaremos Alejandro. Lo más extraño de ésta historia es que hasta el día de hoy recuerdo como si hubiese pasado un par meses en aquella casa, recuerdo salir en alguna ocasión por víveres y como derretíamos nieve para beber y cocinar lo que se pudiera, es más, recuerdo haber comido, bebido, ido al baño, ya saben lo normal para vivir confinado en una casa con desconocidos.

Todo transcurría con cierta tranquilidad hasta que un día en que la tía había salido a nivelar su hidratación no cerró la puerta correctamente, recuerdo toparme de frente con una cara podrida junto a la puerta, lo bueno es que con el frío se hacían más lentos pero no había tiempo que perder, otros tres zombies se acercaban tambaleantes y a unos 20 metros vi como se empezaban a acercar unos cuantos más. Si tratábamos de luchar nos superarían al cabo de unas horas, además ahora que sabían dónde estábamos no se rendirían tan fácil. Tomé uno de los machetes que dejábamos junto a la puerta y lo dejé caer con tal fuerza en la cabeza que aunque no se la partí en dos completamente si se hundió lo suficientemente para quedarse atorado. Al escuchar el jaleo los demás se pusieron alertas y un par gritaron lo cual fue peor, a partir de ahora se acababa el compañerismo, era la supervivencia del más apto así que tomé otro de los machetes, salí corriendo de la casa y subí a una enorme roca que tenía del lado derecho y cuya parte trasera daba hacía una ladera bastante pronunciada lo cual me ayudo bastante pues al no poder coordinar sus pasos los zombies que me siguieron fueron cayendo por la ladera.

Pude escuchar algunos gritos y por lo menos vi a Gabriela y Alejandro que se alejaban de la casa. Nada de remordimientos, después de convivir algunas semanas con ellos sabían que si dependía de ellos no dudarían en dejarme atrás para sobrevivir. Corrí hasta que me ardieron los pulmones, no fue mucho, en nuestra despensa había suficientes cigarros como para matar de cáncer a Wolverine y vaya que le atizaba duro al tabaco.

Después de unas horas llegué hasta una especie de aldea Ewok donde la gente vivía en los árboles y mi hermano era el líder de la pequeña civilización que se gestaba en ése bosque, me quedé un par de días y después decidí partir para ver que había pasado con el resto de mi familia, si había encontrado a mi hermano era probable que encontrara a mi madre, padre o a mi hermano menor. Unos días después de vagar por aquellos parajes congelados llegué hasta lo que parecía un viejo hotel abandonado, al llegar me dí cuenta de que no estaba abandonado, estaba lleno de gente refugiada y aquello era un caos, la ley de la selva, la supervivencia del más apto, había varias fogatas y hacía mucho calor.

Entre tanta gente me encontré a mi prima y trataba de convencerla de que nos fuéramos de ése lugar ya que era una bomba de tiempo, si llegaba una horda no podríamos defendernos y como el invierno estaba llegando a su fin, pronto los zombies tendrían más fácil el acceso hacia nosotros. Después de un par de días de negociar comida alcancé a ver a través de una ventana rota una gran mancha negra que se movía a lo lejos entre los parches de nieve que aún quedaban en el paisaje. Tomé a mi prima por el brazo y discretamente le dije que teníamos que largarnos de ahí, lo último que quería era morir aplastado en una estampida humana, bajamos un par de pisos y salimos por la parte de atrás, en aquel momento me di cuenta de que sólo traía puesta unos jeans, mis tenis y una camiseta, en medio de aquel frío, pero ya era muy tarde para regresar lo mejor era ponernos en movimiento.

Unos minutos después empezamos a escuchar gritos de alarma y gritos de desesperación y sufrimiento, supuse que ya se habían dado cuenta de la amenaza. Un instante después escuchamos un estruendo que se acercaba rápidamente y venía desde arriba, era un avión cayendo, un maldito avión después de tanto tiempo, seguramente se había quedado sin combustible ya que cuando chocó con la parte superior del hotel yo esperaba una explosión pero lo único que sucedió fue que se empezó a despedazar y los residuos caían cerca de nosotros así que, después de salir de nuestro azoro, empezamos a correr para tratar de alejarnos lo más rápido posible, unos fragmentos de metal alcanzaron a mi prima en una pierna. Después de una curación superficial que consistió principalmente en poner un torniquete con mi camiseta vi con desesperación que se derrumbaba parte del edificio y había gente del avión aún con vida y con heridas gravísimas, pero lo peor era que había figuras tambaleantes que iban en todas direcciones, en medio del caos. La horda había llegado y se daba un festín.

Decidimos que mi prima no podía caminar ni un poco más sin desangrarse así que la puse en mi hombro y me dispuse a alejarnos de ese lugar lo antes posible, para mi mala suerte llamamos la atención de un pequeño y lento grupo de zombies, que aunque torpes son incansables, mis pies se hundían en la nieve y sentía mis pulmones a punto de estallar, la vista de me nublaba y entre los gritos sentía unas manos frías que se asían a mi brazo…

Justo en ése momento desperté jadeando y sudado en mi cama, sano y salvo en mi cuarto, con la sensación de haber pasado los últimos meses de mi vida atrapado en un sueño. Es uno de los sueños más vívidos que he tenido, tanto que lo recuerdo perfectamente, no como los sueños que vas olvidando poco a poco después de que despiertas.

¿Cuál ha sido tu sueño más extraño?

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Acerca de Flavio

29 años, geek guanabí, me gusta el metal y la música clásica, lector empedernido de novelas épicas, policiacas y de ciencia ficción; fotógrafo amateur, zombie una vez cada año, portero titular de Fut7 en 3 equipos, paracaidista en salto tándem, miembro activo de la Steeler Nation, catador de cervezas, cinéfilo por ocio, ciclista urbano y ‘buena onda’. @MundoRetorcido

Publicado el 26 febrero, 2015 en Delirios, Zombie y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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