De vuelta a las rodadas


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Pues por fin tengo mi bicicleta después de poco más de un año desde que me la robaron unas pinches lacras de la sociedad. Es una rodada 27.5″ para probar, espero no arrepentirme por no elegir la 29″ pero esta me pareció más ligera. Pues resulta que cuando te la entregan en la tienda supuestamente ya está ajustada, pero básicamente le ponen las llantas y le voltean los pedales, total que he estado probandola en recorridos cortos para ir ajustandola un poco y hace unos días le puse aire a las llantas y la cinta que va por dentro del rin, le llaman corbata o algo así, estaba movida, entonces prácticamente la punta de tres rayos quedaba por dentro de la cámara y bueno, explotó masivamente, se rajó toda la cámara.

El viernes pasado fuimos a comprar una cámara nueva y dejé la bicicleta lista ya que pensaba rodar el domingo para ir empezando agarrar ritmo otra vez y vi la publicación de Biciardillas para salir a rodar sin rumbo definido. Hace varios años que los conozco pero por la razón mencionada al principio me había alejado un tiempo. El evento decía “rodada para principiantes” así que me animé a ir, esperando no ser el más lento del grupo. No fue así.

Se determinó que el destino fuera el kiosko de Coyoacán, no está tan manchado el recorrido, es un viaje de rutina ida y vuelta cuando ya estas en ritmo. Yo dije “obviamente si voy y vengo sin tanto entrenamiento” No contaba con que el buen Tomás quería llegar en media hora a Coyoacán. Aguanté el ritmo más o menos hasta Tlalpan a la altura del metro Xola, ahí me empecé a quedar un poco atrás, afortunadamente un par de compañeros me acompañaron hasta que alcanzamos al grupo.

A estas alturas ya iba sin piernas y hasta consideré dejar la bici en casa de mi hermano y regresarme en metro jaja. Aunque él vive por el estadio Azteca ya estaba más para allá que para acá.

Fui a una tienda a comprarme un gatorade y sentí que las piernas se me hacían de atole, me repetía constantemente “todo es mental, todo es mental” hasta que iniciamos el camino de regreso y al sentarme nuevamente en el sillín todo dejo de ser mental para convertirse nuevamente en físico, que dolor. ( I )

Pasamos a cenar a una taquería/tortería que esta cerca de viaducto y aunque se veía deliciosa la comida, no probé ni un taquito, así es YO DECIDÍ NO CENAR, porque sentía que por el cansancio me iba a vomitar ahí mismo, así que me limité a hidratarme y comer una barrita energetica.

En ese momento vi la distancia hasta la madriguera y era de 12km por la ruta más corta aunque no necesariamente la que tomaríamos, por lo menos lo peor ya había pasado. Emprendimos el regreso y tomamos todo Congreso de la Unión en donde me fueron beneficiando los constantes altos que hacíamos en los semáforos, hasta que ya no hubo más semáforos y nuevamente empecé a quedarme atrás.

Tenía calambre sobre calambre, es decir si estiraba la pierna me empezaba a dar un calambre en el muslo, si la dejaba doblada me empezaba un calambre en la parte posterior, así que lo único que se me ocurrió fue no dejar de pedalear y evitar que los calambres se concretaran. El buen Tomás se compadeció de un servidor y un buen tramo de esta avenida me fue remolcando, eso es tener condición y no jaladas.

Por fin llegamos por el Metro Martín Carrera y algunos todavía tenían ganas de hincarle el diente a unas tortas cerca de la Villa, yo la verdad lo único que quería era irme a mi casa así que tomé la desviación y otro compañero tomó el mismo rumbo que yo. Como el metrobús deja de pasar a las 12:00 am ése carril está libre para circular un poco más seguro. Excepto por la ambulancia que pasó como a 200kph, lo bueno fue que la escuchamos a lo lejos y nos dió tiempo de orillarnos.

Es curioso como al acercarse al Bosque de Aragón sientes como que entras en una masa de aire frío y húmedo, realmente te das cuenta como influyen los bosques en la regulación de la temperatura de una región.

Por fin llegué a casa y por las actividades que ya tenía planeadas con mi familia no me fue posible dormirme hasta las 5:00 am así que todo el fin de semana estuve destrozado de las piernas y mi trasero. Ni si quiera me molesté cuando en el partido de futbol del domingo sólo me metieron unos minutos.

Ya me estoy recuperando, solo espero ya no soltar la bici de nuevo, es super práctica para todo.

Así iniciamos este año con las aventuras en bicicleta.

Acerca de Flavio

32 años, geek guanabí, me gusta el metal y la música clásica, lector empedernido de novelas épicas, policiacas y de ciencia ficción; fotógrafo amateur, papá todos los días del año, paracaidista en salto tándem, miembro activo de la Steeler Nation, catador de cervezas, cinéfilo por ocio, ciclista urbano y ‘buena onda’. @MundoRetorcido

Publicado el 22 enero, 2019 en Biciardillas, bicicleta, Ciclismo, ciclismo urbano y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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